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La restauración de la torre de la catedral turolense permitirá recuperar una puerta secreta

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Las obras, que ya cuentan con financiación, se iniciarán a mediados de este año con una inversión de 1,6 millones.

Las obras de restauración de la torre de la catedral, la única de todo el conjunto mudéjar de la capital que todavía queda pendiente de intervención integral, se iniciarán este mismo año. La inyección económica proporcionada por el Ministerio de Fomento a finales del año pasado, con cargo al 1% cultural, posibilitará que esta actuación pueda acometerse a partir del verano con una inversión de 1,6 millones, según las previsiones del Departamento de Cultura del Gobierno de Aragón, quien aportará la mitad del presupuesto.

La reapertura de la puerta original que comunicaba la torre con el templo, un acceso secreto que ha permanecido cegado durante siglos, así como la recuperación de las diez campanas que coronan la edificación son las intervenciones más llamativas, de acuerdo con el proyecto redactado por los arquitectos Antonio Pérez y José María Sanz, los mismos que han dirigido las intervenciones en las otras tres torres mudéjares turolenses.

Según el proyecto de la torre, una edificación construida en el siglo XIII, la actuación no consistirá tanto en una transformación del espacio, como en la mejora de los acabados y materiales deteriorados. El estado de conservación de su interior no es tan óptimo como el de las torres de San Martín y Salvador, pero sí mejor que el que presentaba la de San Pedro. No obstante, los principales problemas estructurales se subsanaron en la importante restauración que tuvo lugar en la posguerra, en el año 1953. Desde entonces, la edificación había experimentado únicamente pequeñas intervenciones para la restitución de cerámicas y columnitas de su decoración exterior.

Cuerpo de campanas
Además de la recuperación de la puerta de enlace entre la torre y la catedral, en este proyecto integral sobresalen las reformas en el cuerpo de campanas, una zona de la torre espectacular al estar integrada por un entramado de potentes vigas de madera a distinta altura.

El campanario recobrará la imagen más parecida posible a la original, ya que no se conoce con exactitud su apariencia primitiva. Desde el siglo XIX, las campanas permanecían en las ventanas y, posteriormente, en la posguerra, se colocaron en el interior.

La intervención incluirá la restauración de las diez campanas que se conservan en el recinto -todas ellas perfectamente documentadas-, entre ellas el campanico que suena al inicio de las fiestas de la Vaquilla del Ángel. Se tiene constancia de que algunas de ellas han sido refundidas.

La restauración del último cuerpo de la torre -cuya campana más antigua, la que da las horas data de 1502, y la más moderna, de la posguerra- es una de las actuaciones más esperadas por los turolenses, al tratarse desde siempre del campanario más importante de la ciudad, desde que la Iglesia de Santa María de la Mediavilla fue colegiata hasta la actuacilidad ya como catedral.

En este recinto está depositada una carraca gigante que antiguamente, durante Semana Santa, se accionaba. Este singular instrumentos musical también será restaurado. El arquitecto Antonio Pérez señaló que entre sus intenciones iniciales se barajaba la posibilidad de rescatar la antigua maquinaria del reloj del siglo XIX, nada que ver con el sistema electrónico actual. El problema, según agregó, “es que la vieja máquina no se ha localizado hasta ahora en ninguna dependencia, por lo que, si no aparece, optaremos por una de 1970 que dejó de usarse al implantarse el sistema electrónico”.

Pocas cerámicas originales
Pérez explicó que las actuaciones previstas en el exterior de la torre incidirán en la restitución de las cerámicas que falten y en la consolidación del mortero. Según señaló, una primera valoración de las piezas vidriadas hace pensar que “no queda mucha cerámica original”. No obstante, serán los estudios detallados posteriores los que daten con exactitud estos elementos decorativos, característicos de las torres mudéjares turolenses, declaradas Patrimonio Mundial por la Uneso. Al igual que en el resto del mudéjar, en la restauración de la torre catedralicia se utilizarán materiales tradicionales, entre ellos el yeso.

Fuente: Heraldo

Fecha: 08/01/2011