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Desde sus orígenes, las murallas han sido un factor esencial para la villa/ciudad de Teruel. De hecho, el recinto fortificado puede considerarse como el principal leitmotiv de su origen.

Hace 850 años, en un momento no precisado entre el 19 de diciembre de 1168 y el 1 de mayo de 1169, este territorio quedó definitivamente integrado en el Reino de Aragón. No parece que en ese momento se le diera gran relevancia a su conquista, quedando adscrito a la villa de Daroca.

Pero un año y medio después, la situación geopolítica cambió drásticamente, al ser conquistada la ciudad de Valencia por los almohades (agosto de 1171). Alfonso II tuvo que replantear la defensa de la frontera meridional del Reino, ya que el débil y acosado reino taifa valenciano había sino sustituido por un poderoso califato en plena expansión. En ese contexto, el monarca concedió la tenencia de Teruel a Berenguer de Entenza (octubre de 1171), lo que implicaba la presencia de una posición fortificada protegida por gentes de armas.

NOTICIA Y FOTO: Diario de Teruel