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Un libro elaborado por el IES Lobetano y el Cecal recoge cientos de testimonios sobre cultura y tradiciones – Albarracín

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La pausada cadencia de la vida en la Sierra de Albarrací

Hubo un tiempo en el que los habitantes del mundo rural, que en la provincia de Teruel eran prácticamente todos, vivían siguiendo el pulso de las estaciones en un ciclo que comenzaba y se repetía cada año

Hubo un tiempo en el que los habitantes del mundo rural, que en la provincia de Teruel eran prácticamente todos, vivían siguiendo el pulso de las estaciones en un ciclo que comenzaba y se repetía cada año. La matacía en invierno precedía a la Semana Santa y las fiestas de Carnaval, que prohibido por el régimen y de forma más o menos soterrada encontraban manifestaciones festivas en muchos lugares. La primavera era tiempo que invitaba al cortejo y el verano, época de abundante trabajo, daba paso a las fiestas de otoño en las que se celebraba con júbilo el final de las cosechas.

Ese ciclo que se repetía año tras año y que modeló la personalidad y las tradiciones de cada pueblo y cada sociedad es el que se plasma en La Sierra de Albarracín en cuatro tiempos, un libro editado por el Centro de Estudios de la Comunidad de Albarracín (CECAL) y elaborado por los alumnos del IES Lobetano de Albarracín, coordinados por las profesoras Victoria Valero, Silvia Martín, Mari Carmen Millán, Carmen Saavedra y Yolanda Torres.

La obra fue presentada este fin de semana en Albarracín durante la cuarta edición de las Jornadas de Patrimonio Cultural Inmaterial de la sierra, y es el resultado de un concienzudo trabajo de investigación que los alumnos del centro llevaron a cabo en el curso 2012-13.

El libro está estructurado en torno a las cuatro estaciones del año, y recoge leyendas, canciones, juegos, chistes, tradiciones, fiestas y todo el patrimonio inmaterial que han sido capaces de rastrear los sesenta alumnos participantes en el proyecto.

Victoria Valero, una de las coordinadoras del proyecto, explica que tras darle vueltas en 2012 a un trabajo que tuviera que ver con la investigación y la etnografía, “el técnico de Cultura de la Comarca Sierra de Albarracín nos propuso que trabajáramos con el CECAL y se nos abrió la posibilidad de trabajar no para hacer una exposión o un trabajo, sino para editar un libro, y eso para los alumnos es muchísimo más motivador”.

Durante los dos primeros trimestres alumnos de todos los cursos de secundaria del centro de Albarracín realizaron varios cientos de entrevistas a personas mayores de casi todas las localidades de la comarca. “En nuestro instituto no hay chicos de algunos pueblos, que van a Cella o Teruel por cercanía, pero aprovechamos al máximo nuestras amistades para que los alumnos pudieran trabajar con testimonios extraídos del mayor número de pueblos”, explica Valero.

Todo ese material se distribuyó por temas y a partir de ahí los alumnos realizaron una investigación “comparando las costumbres, las fiestas y las tradiciones de las localidades y extrayendo conclusiones”.

A propósito de éstas, Victoria Valero asegura que una de las principales que se extraen de la investigación es que “hay más aspectos que nos unen a los diferentes pueblos de la Comarca de los que nos separan, a pesar de que cada lugar tiene su idiosincrasia, su palabra, su forma de celebrar tal o cual tradición, que le es propia”.

El libro recoge todo ese material agrupado en las diferentes estaciones del año en las que solía tener lugar, porque “a la hora de hablar con las personas mayores era mucho más fácil e interesante ubicarles en un momento concreto, como la matanza del cerdo o las enramadas de San Juan, que preguntarles directamente por los chistes que contaban o las bromas que gastaban”.

Pero además buena parte del patrimonio cultural inmaterial recopilado durante el trabajo de campo ha sido plasmado en forma de cuentos, escritos también por los alumnos, en los que los personajes de Margarita y Roque narran cuanto acontecía en sus vidas a lo largo de dos cuentos de invierno, dos de primavera, uno de verano y otro de otoño.

Durante el trabajo de investigación se puso especial énfasis en las tecnologías de la comunicación, como internet:?”Los chicos las tienen ahí y a veces no les enseñamos cómo usarlas correctamente. Internet no sirve para cortar, pegar, y que te pongan un cero en el trabajo, sino que te pone al alcance muchísimos datos que puedes cotejar, comparar, contrastar e interpretar”, explica la profesora, que agrega:?”este trabajo ha dado la oportunidad a los alumnos de investigar de verdad desde la red. No solo se trata de estudiar el pasado, sino de aprender cómo ese pasado está recogido en la red y cómo puede estudiarse gracias a ella”.

La Sierra de Albarracín en cuatro tiempos pone en contacto una sociedad, la actual, con otra cercana en el tiempo pero con enormes diferencias. La mayor parte de las personas ya no viven al ritmo de las estaciones, y al margen de que en invierno hace frío y se esquía y en verano hace calor y se va a la playa, la vida transcurre monótona a lo largo del año. Pero en los pueblos todavía se conserva algo de esa estacionalidad:?”En el IES?Lobetano de Albarracín hay chicos que cuando regresan a su casa no hay más niños de su edad, y sus relaciones sociales se circunscriben a las clases e internet. Pero en verano eso cambia completamente cuando los pueblos se llenan de gente y de vida, así que ese transcurso de las estaciones todavía tiene mucha importancia aquí”.

Proyectos transversales

El material recopilado en el libro sobre juegos populares sirvió para hacer una jornada antes de Semana Santa en la que se recrearon juegos populares que jugaron nuestros abuelos, algunos conocidos como la morra y otros no tanto como la libra o los bolos tradicionales.

Y con las numerosas fotografías que han proporcionado las personas mayores entrevistadas, que se han volcado colaborando con los estudiantes en la obra, puede que se realicen futuras experiencias. Victoria Valero, Silvia Martín, Mari Carmen Millán, Carmen Saavedra y Yolanda Torres son cinco profesoras que continuamente buscan la transversalidad de la educación. “Hay que incluir todos los estímulos y elementos que la sociedad nos ofrece en la educación. La investigación real, las entrevistas personales, la recopilación y contrastación de información enriquece mucho al estudiante”, asegura Valero, que agrega entre bromas que “cuando haces que la teoría se convierta en algo práctico consigues que lo que enseñas se quede en la cabeza de tus alumnos… al menos un ratito más”.

Fuente: Diario de Teruel